Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2 Timoteo 4:3, 4.

Por otra parte, y en gran medida como una reacción al frío mundo antiespiritual que nos dejó el escepticismo ateo o agnóstico del que hablamos ayer, Occidente se ha dejado invadir, también, por la influencia del conjunto de ideas y prácticas espiritualistas provenientes de Oriente bajo el fenómeno que llamamos New Age, o Nueva Era. Este fenómeno engloba y alberga, por su propia naturaleza, todo tipo de creencias, especialmente de corte oriental, que incluyen una base mayormente panteísta (todo en la naturaleza es divino), en la que se elimina el concepto del bien y el mal como opuestos irreductibles, antagónicos. Lo que llamamos bien y mal serían categorías artificiales para describir las dos caras necesarias y complementarias de la realidad, a fin de que exista un equilibrio y una armonía cósmicos. Por ende, el concepto de pecado queda reducido a la nada y, por lo tanto, la necesidad de un Salvador que muera por nosotros en la cruz, y de que haya un poder exterior a nosotros que nos limpie y transforme radicalmente. Por el contrario, la Nueva Era proclama el tan halagüeño “el poder está en usted”. Tampoco se concibe la muerte como un fenómeno real, sino que se considera el alma como inmortal, y se piensa que esta se reencarna en otras vidas y seres, en un incesante ciclo de elevación espiritual hasta alcanzar la perfección. Nuevamente, no hace falta un Salvador. Se considera que estamos superando en forma casi absoluta la Era de Piscis (la Era Cristiana), que sería una era de conflicto y lucha, para ingresar en la Era de Acuario, en la que reinarán el amor y la paz.

Este es el paradigma ideológico en el cual tienen los cristianos no solo que vivir su fe en forma auténtica y comprometida, sino también cumplir con la misión cristiana de promocionar el cristianismo y contribuir al crecimiento del Reino de Dios en la Tierra.

Y todo esto exige de ti una toma de posición. Parafraseando a Pilato, te pregunto hoy: ¿Qué harás de Jesús, llamado el Cristo? (ver Mat. 27:2).

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2015
“El tesoro escondido” Por: Pablo Claverie






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